El National Day del programa internacional Ensuciarse para hacer el bien, desarrollado por la ONG británica Global Action Plan y puesto en marcha en Chile por Kyklos y Unilever, finalizó reuniendo a dos establecimientos bajo el tópicoUnidos en compasión, para que estudiantes de distintas realidades se conocieran y desarrollaran una idea de proyecto conjunto que representara los valores que los unían.

Se trató de una jornada de juego y reflexión para comprender que todos tienen un rol que cumplir cuando se trata de ayudar a otros y la naturaleza y que si se hace en grupo resulta mejor.

La escuela rural Pedro Etcheverry recibió a 35 estudiantes de la escuela Ramón Freire, ambas de realidades bastante diferentes. La primera se ubica en un fundo con muchísimo verde a su alrededor y cuenta con apenas 42 estudiantes y 7 docentes que hacen clases en aulas multigrado. Mientras que en Ramón Freire hay 500 estudiantes y casi no tienen áreas verdes, el patio es pequeño y completamente de cemento, el único punto verde que tienen es un naranjo en mitad de una cancha.

Todos los estudiantes de Pedro Etcheverry fueron parte de la jornada, desde kinder hasta 6to básico, mientras que de Ramón Freire fueron estudiantes de 8vo básico que tienen de 13 a 14 años junto a la profesora que guió todo el programa de Ensuciarse para hacer el bien. A pasar de la diferencia etaria entre los niños, pudieron trabajar bastante bien en grupo.

En total participaron 67 estudiantes que se unieron en grupos mezclados. Los de kinder y 1ro básico dibujaron en un gran lienzo los temas que les importaban. Los dibujos desarrollados tenían que ver con la escuela y el cuidado por el medio ambiente. Al preguntarle a un estudiante de 5 años por qué había dibujado su escuela, dijo que “es el lugar donde soy más feliz”, mientras que otro de la misma edad que dibujó el Planeta dijo que “si no lo cuidamos, la tierra llora”. Mientras que los estudiantes más grandes  eligieron un ODS como punto de partida para comenzar una reflexión que les permitiera hacer un proyecto conjunto a pesar de que venir de establecimientos diferentes, ubicados en comunas distintas, de realidades muy diversas y con edades distintas (9 a 14 años).

Discutieron primero qué ODS los representaba más como grupo o cuál les gustaría ayudar a cumplir como estudiantes. Luego definieron un proyecto y su idea central; los posibles efectos visibles o conocidos  del tema; explicaron las razones que llevaron al grupo a elegir ese tema y por qué sería necesario ponerlo en práctica; reflexionaron sobre problemas más profundos que subyacen su idea de proyecto y sobre los valores que los unían como grupo y que los llevaron a elegir un tema determinado.

Algunos de los proyectos tenían que ver con el cuidemos del agua, la creación de un banco de semillas para combatir la pobreza y el hambre o la igualdad de género. Entre los valores en común que encontraron los grupos fueron estaba la compasión, la empatía y la creatividad. “Tenemos que empujar que hombres y mujeres tengan igual salario a igual trabajo”, dijo una de las estudiantes de 14 años cuando presentó el proyecto desarrollado con su grupo. “Si todos plantamos una semilla, podemos ayudar a los que no tienen para comer, uniéndonos se combate la pobreza”, señaló otro estudiante de 13 años cuyo grupo trabajó el ODS Hambre cero. “Yo me quedo con que los niños están felices, nunca los había visto así. Si parece que están libres, disfrutan del campo. Yo tenía miedo de la diferencia de edad porque los míos son mucho más grandes, pero se llevaron súper bien si parecen los cuidadores de los chicos”, dijo la profesora de la Escuela Ramón Freire respecto de lo que le pareció el encuentro entre dos establecimientos tan distintos.