Después de las lluvias que nos dejó el sistema frontal podríamos, una vez más, disfrutar del milagro de altura que constituye el desierto florido. Si los especialistas están en lo cierto en las provincias Chañaral, Caldera y Huasco y también en el norte de Coquimbo, todas las miradas estarán sobre kilómetros y kilómetros de laderas multicolores.

Las precipitaciones que trajo el ciclo meteorológico de “La Niña”, dará lugar al nacimiento de hasta 200 especies endémicas.
FUENTE: LADERA SUR