La iniciativa de Chile y Argentina busca proteger a un pequeño crustáceo, parecido al camarón, que es crucial para preservar el ecosistema de la Antártida. Es el krill antártico, principal fuente de alimento para pingüinos o ballenas y víctima de los efectos de la pesca concentrada y del calentamiento global.

En concreto, pide prohibir la pesca de krill en una zona que cubre los rangos de alimentación costeros de pingüinos y otros que se alimentan del krill en dos áreas biológicamente importantes de la península antártica: los estrechos de Bransfield y Gerlache.

También incluye una gran zona de no pesca permanente en el mar de Bellingshausen, que es un importante lugar de desove y cría del crustáceo (comercializado por su alto valor en proteínas y ácidos grasos omega 3), y exige la protección total de importantes hábitats de otras especies como la austromerluza, el draco rayado y el pez plateado.
FUENTE: EFEVERDE