En estos meses de campaña han surgido historias de niños, familias, jardines o colegios que nos demuestran con experiencias humanas el aporte que logramos desde lo social y ambiental cuando actuamos juntos. Este proyecto triple impacto de reciclaje de envases de aluminio busca aumentar la tasa de reciclaje potenciando el hábito desde las nuevas generaciones y a través de la educación ambiental. Por eso desde mayo hemos llevado actividades y desafíos a los 500 establecimientos que forman parte del Banco Social de Latas.

Jordana Soto, directora del jardín infantil Tierra de Niños de Lo Prado nos cuenta cómo lograron juntar 107 kilos de latas involucrando a las familias y los funcionarios. Para lograr motivar a la comunidad educativa organizaron concursos y activaciones propias. Un jardín que pertenece al SLEP de Barrancas y que tiene un índice de 92% de vulnerabilidad, donde el entorno no cuenta con los conocimientos ni recursos para llevar adelante una campaña ambiental, pero que sin embargo se organizó con sus 23 trabajadoras para lavar y secar las miles de latas que juntaron los funcionarios y papás de los niños, quienes en algunos casos involucraron hasta a la junta de vecinos e incluso empezaron a juntar latas en sus lugares de trabajo.

Desde el jardín comparten algunas buenas prácticas que les ayudaron en la tarea y además siguen trabajando y ya llevan media saca más que esperan solicitar para retiro prontamente. La directora del establecimiento cuenta que ella lidera el proceso y se dedica a la gestión logística y que el apoyo de la coordinadora ambiental y el equipo es fundamental en la ejecución. Así mismo reconoce que la educación ambiental es un aspecto clave a desarrollar, incluso desde la sala cuna: “Nosotros somos un jardín con sello ambientalista, y vemos que estas campañas logran un impacto muy significativo porque los niños de 0 a 6 años son una esponja y absorben todo. Y ellos llevan este conocimiento también a sus familias, que en nuestro contexto son familias vulnerables que no manejan la cultura ambiental. Por eso la base de poder cambiar la mentalidad e instalar nuevos hábitos surge desde la cuna y ellos, a pesar de su corta edad, logran ser agentes de cambio en sus familias”

El Jardín Tierra de Niños fue uno de los primeros en sumarse a la campaña y participaron de las capacitaciones realizadas por el equipo de Experiencia y Cultura Kyklos, donde se explicó la campaña y las formas y canales para enviar las evidencias, que son las fotos y videos que demuestran la realización de las actividades.

Anabel Contreras, es la coordinadora ambiental del jardín y comenta que trabajaron con estrategias complementarias para movilizar a la comunidad: “buscamos motivar a los alumnos y a todas las familias, hicimos afiches para explicar el lavado de la lata y formamos un comité interno para impulsar la recuperación. Y ahí se nos ocurrió la idea de armar un concurso interno para familias y funcionarios con un premio sorpresa que terminó siendo una fiesta para los niños”

De acuerdo a las educadoras el canal más efectivo fue vía whatsapp, por donde enviaron videos y tutoriales a los padres para enseñar el correcto reciclaje. Además del canal digital fueron reforzando con con el boca a boca y de manera presencial cuando los familiares iban a dejar y buscar a los niños. Y así fueron internalizando el hábito a diario y ahora ya las familias llevan las latas aunque no se los digan.

Con el lema “Que no te dé lata reciclar tu lata” el Banco Social de Latas ya suma más de 500 establecimientos que han asumido el desafío de recolectar la mayor cantidad de latas y que además reciben un programa de educación ambiental Kyklos sobre reciclaje y economía circular con actividades entretenidas para realizar en casa y aprender a reciclar en familia. Esto es algo que rescata Jordana, ya que como directora conoce la importancia del diseño y planificación curricular: “lo que sirvió mucho para estimular fueron las planificaciones de las educadoras para invitar a niños y sus familias a involucrarse en el cuidado del medio ambiente, incluyendo mucho trabajo con imágenes y enviando material educativo a papás. Con estos contenidos los niños realmente se preocuparon por el planeta, y eso movilizó a los papás y empezaron a mandar latas”

El equipo del jardín Tierra de Niños asegura que contaron más de 10 mil latas y que armaron un equipo para contarlas, lavarlas, secarlas, aplastarlas y poder así acopiarlas, porque ya casi no tenían espacio. Definitivamente, lo que más destacan de su experiencia es el trabajo en equipo, ya que además se encuentran en proceso de certificación ambiental. “Lo primero es la dedicación y el compromiso del equipo, también porque tenemos pendiente sacar nuestra certificación SNCAE y esto fue como una guía y motivación para el paso que nos falta.”

Dentro de la campaña hay concursos con premios como implementación deportiva o artículos tecnológicos, pero Jordana dice que no son los premios los que incentivaron a alumnos y familias sino el propósito de cuidar el medio ambiente que los unió y le dio un sentido especial a cada acción. Siempre con la conciencia de que pequeñas acciones pueden hacer la diferencia. “Estamos felices de poder hacer esta pequeña contribución”, cierra la directora.

La oportunidad detrás del reciclaje de latas de aluminio inspiró la creación del Banco Social de Latas en 2020 a partir de una alianza entre Kyklos, empresa B de cultura ambiental y Metalum, la empresa líder de reciclaje de aluminio en Chile. En 2022 se suma como impulsor Ball, empresa líder mundial en envases sostenibles de aluminio, con el fin de amplificar el impacto ambiental y social del Banco Social de Latas en escuelas. En esta segunda etapa, buscan superar la meta del año anterior de recolección y apoyar a Fundación Patio Vivo en la implementación de Paisajes de Aprendizaje en escuelas, colegios y jardines infantiles de contextos vulnerables. Tal como el jardín Tierra de Niños que dirige Jordana.

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