Paulina Zuñiga es educadora diferencial y educadora de párvulos y hace 18 años trabaja en la Escuela Especial Paula Jaraquemada de San Vicente de Tagua Tagua, establecimiento que actualmente tiene 76 estudiantes. Paulina es además parte de nuestra Red de educadores ambientales, un grupo de diálogo y retroalimentación con el que nos reunimos el primer jueves de cada mes para conversar sobre educación ambiental en Chile. Fue en una de aquellas sesiones donde conocimos a Paulina y la historia de reciclaje y reutilización de su escuela.

Esta educadora trabaja con jóvenes de 16 a 26 años que tienen discapacidad intelectual o motora, trastornos de personalidad y enfermedades visuales, Paulina los prepara en habilidades para la vida a través de oficios para que cuando salgan del establecimiento se puedan integrar laboralmente a la sociedad. En esta entrevista nos cuenta por qué lo hace y cómo un día la escuela se convirtió en un sitio para desarrollar la economía circular.

¿Cómo comenzaron?

Partió por una necesidad de generar recursos. Las escuelas especiales no tienen ley SEP ni ley de Pro Retención, no contamos con ingresos extra para hacer proyectos o ejecutar el PME. Cuando entré a trabajar no teníamos material fungible para trabajar con los estudiantes y no podíamos pedir a los apoderados porque son de escasos recursos, entonces no tenían ni de dónde sacar papel, pero al final siempre se lograba porque los docentes remamos para el mismo lado. Yo tenía un taller de medio ambiente y un día fuimos a visitar el Estero Zamorano que está a cuatro cuadras de la escuela. Estaba muy sucio, lleno de electrodomésticos, botellas, latas… era un basural, entonces acordamos recuperar el material para botarlo, pero una apoderada me dijo que eso se podía vender. Así que lo vendimos en un punto de reciclaje en la comuna y con ese dinero compramos tijeras y témpera. Después de eso íbamos todas las semanas a buscar cosas porque era nuestra entrada de dinero. Luego nos asociamos con la junta de vecinos e hicimos un proyecto para ir a reciclar con las familias dos veces a la semana para recolectar todo el reciclaje, pero los vecinos nos entregaban su basura y eso implicaba un riesgo para los niños. No entendían cómo segregar a pesar de que yo hice un taller previo. Entonces nos unimos con otros colegios y la municipalidad y decidimos acotar nuestro reciclaje únicamente al papel y cartón y desde ahí ha funcionado bastante bien. El dinero que ganamos lo invertimos en materiales para los chicos.

¿Cómo ha resultado el programa de reciclaje?

Bastante bien. Hasta pudimos hacer un punto verde y los alumnos están fascinados. Yo siempre les recalco el cuidado del medio ambiente o la cantidad de agua que se usa para hacer un cuaderno. Cuando vamos a la municipalidad a buscar el reciclaje les agradecen a los chicos el servicio y la gente en la calle también. Nuestro programa ha sido muy bien visto en la comunidad, de hecho ha llegado gente sola a dejarnos el reciclaje somos como un punto verde autorizado, de hecho aparecemos en la nómina del Ministerio de Medio Ambiente.

¿La comunidad educativa la escuela los apoya?

Los apoderados agradecen cuando los chicos llegan con dinero y el director tiene apertura y liderazgo horizontal, gracias a eso empezamos a desarrollar un invernadero, compramos semillas, preparamos nuestro sustrato y empezamos a vender hortalizas. Pero en 2019 el invernadero comenzó su abandonado entonces conversé con los chicos para ver qué podíamos hacer y ellos me dijeron que querían trabajar con madera.

¿Así comenzaron a hacer economía circular?

Claro. Aprendí a usar una sierra circular y gracias al reciclaje le pagamos a los alumnos y compramos insumos. Nos asociamos con una feria campesina y una vez al mes ofrecemos nuestras manualidades en madera. También reutilizamos jeans y telas para hacer delantales de cocina o individuales; usamos la madera de los palet y hacemos bandejas, adornos, repisas, organizadores, retablos… todo sirve.

¿Por qué te sumaste a nuestra Red de educadores ambientales?

Me sumé porque me apasiona el cuidado del medio ambiente y me interesa poder asociarme, conocer otras realidades y que otros conozcan la nuestra, sumar gente. Por ejemplo la otra vez veía en el grupo de WhatsApp a alguien que era del sur y otro del norte que iban a hacer algo en conjunto, eso lo encuentro súper valioso, o los videos que comparten los colegas. Es gratificante ver el trabajo que realizan los otros y saber que se puede.

La labor que hace Paulina Zuñiga en la Escuela Especial Paula Jaraquemada no solo significa un tremendo aporte al desarrollo de sus estudiantes, sino que también al cuidado del medio ambiente y la educación ambiental.

Si eres educador y desarrollas proyectos como el de Paulina o te interesa saber lo que otros docentes hacen, súmate a la Red de educadores ambientales del Interescolar Ambiental.