Las ciudades sensibles al agua son centros urbanos donde la gestión hídrica no se centra únicamente en la lluvia, sino que en hacer acciones para enfrentar tanto sequías como inundaciones, a través de intervenciones en armonía con la infraestructura del lugar. Algunos de los países que cuentan con ciudades sensibles al agua son Australia, China y Singapur; en el caso de Chile, se podría apostar a esta forma de gestión de recursos hídricos para evitar depender solamente de las condiciones climáticas. Dentro de los desafíos de estas ciudades están mejorar la administración del agua urbana, aumentar la oferta de recursos hídricos reciclando el agua, por ejemplo, recargando acuíferos y desalando, además de sumar funciones ecológicas y de resiliencia.

Fuente: País circular